Receta electrónica
Trae tu tarjeta sanitaria y te preparamos toda tu medicación. ¿Mucho lío? Resérvala por WhatsApp y te avisamos cuando esté lista para recoger, sin colas.
En el corazón de Arganzuela, una farmacéutica que te conoce por tu nombre. Reserva tu medicación, resuelve dudas sin cita y llévate consejo de verdad, no etiquetas.
La cruz de Las Acacias lleva más de cincuenta años marcando la calle. Cuando parpadea con la hora y la temperatura, es nuestra forma de decirte que hay alguien dentro, atento. Cuando estamos de guardia, brilla toda la noche.
Detrás del mostrador hay farmacéuticos de verdad. Esto es lo que puedes resolver con nosotros sin pedir cita.
Trae tu tarjeta sanitaria y te preparamos toda tu medicación. ¿Mucho lío? Resérvala por WhatsApp y te avisamos cuando esté lista para recoger, sin colas.
Acné, manchas, dermatitis, fotoprotección o la rutina que no sabes montar. Te asesora un farmacéutico formado en piel, con muestras antes de que gastes en el bote entero.
Para mayores o tratamientos largos: organizamos tus pastillas por día y hora en un blíster sellado. Se acabó el «¿me la tomé o no?». Lo preparamos nosotros cada semana.
Esa fórmula a medida que te receta el dermatólogo o el pediatra. La preparamos en nuestro laboratorio propio: cremas, cápsulas y jarabes con la dosis exacta para ti.
Seguimiento personalizado con pesaje y bioimpedancia, dietética y los complementos que de verdad necesitas (y los que no, también te los decimos). Primera consulta sin compromiso.
Tensiómetros, muletas, fajas, plantillas, lactancia y todo lo de bebé. Venta y alquiler, y te enseñamos a usarlo aquí mismo antes de que te lo lleves a casa.






Farmacia Las Acacias abrió en 1972, cuando Arganzuela todavía olía a imprenta y mercado. La abrió mi abuelo, la llevó mi madre y hoy la regento yo. Lo único que no ha cambiado es la cruz de la puerta y la manera de atender: despacio y mirándote a la cara.
No somos una cadena. Aquí nadie te va a soltar «pase por caja». Si una crema no te hace falta, te lo digo. Si tu tratamiento se puede simplificar, hablamos con tu médico. Tu salud manda, no el ticket.
Entra, pregunta lo que quieras y, si hace falta, te buscamos una silla. Para eso estamos.
«Mi madre tiene ocho pastillas al día y vivíamos con el corazón en un puño. Con el blíster del SPD que le preparan cada semana se acabó el problema. Pilar es un cielo.»
«Entré perdida con un brote de dermatitis y salí con una rutina clara y dos muestras para probar antes de gastarme nada. Eso no lo hace una farmacia cualquiera.»
«Reservo la medicación por WhatsApp y me la tienen lista al bajar del trabajo. Cero colas. Una farmacia de barrio de toda la vida pero que va con los tiempos.»
Estamos en plena calle de las Acacias, a un minuto del metro. Entra sin cita: para una consulta rápida no necesitas nada más que cruzar la puerta.